POR: REDACCIÓN
El caso de Enrique Inzunza Cázarez llamó bastante la atención por lo inusual de la estrategia parlamentaria.
El senador sinaloense de Morena solicitó una licencia al Senado de la República que duraría apenas unas horas. El objetivo de este movimiento no fue abandonar el cargo, sino un ajuste estratégico de suplencias:
Inzunza pidió licencia para permitir que su suplente, Omar Alejandro López Campos, pudiera rendir protesta formal ante el pleno del Senado.
Una vez que el suplente asumió legalmente el cargo y se formalizó su estatus, Inzunza Inzunza solicitó de inmediato su reincorporación a la senaduría.
En la política parlamentaria mexicana, este tipo de licencias «exprés» se utilizan generalmente por dos razones:
Dejar la estructura lista por si el legislador titular decide pedir una licencia más larga en el futuro (por ejemplo, para brincar a un puesto en el gabinete federal o estatal), permitiendo que el suplente entre en funciones sin contratiempos.
Permitir que el suplente adquiera la condición formal de legislador.
En resumen: Enrique Inzunza nunca dejó realmente el Senado por motivos políticos de fondo o rupturas; fue un trámite técnico y estratégico que duró un suspiro antes de regresar a su escaño.












