POR: REDACCIÓN
Las autoridades del estado federado de Baja Sajonia, en Alemania, autorizaron a la empresa Advanced Nuclear Fuels (ANF) filial de la compañía francesa Framatome a ampliar su planta en Lingen para producir elementos combustibles destinados a reactores nucleares de diseño soviético y ruso (tipo VVER).
El proyecto se lleva a cabo en cooperación tecnológica con la corporación estatal rusa Rosatom (y su filial TVEL), lo que ha provocado un intenso debate político y de seguridad en el contexto europeo.
El Ministerio de Medio Ambiente alemán explicó que, desde el punto de vista estrictamente jurídico, las autoridades estaban obligadas a otorgar el permiso al haberse cumplido las condiciones técnicas y de seguridad. Al no existir sanciones de la Unión Europea que bloqueen explícitamente el sector de la energía nuclear civil de Rusia, no había base legal para denegar la solicitud.
Varios países del centro y este de Europa (como Finlandia, República Checa o Eslovaquia) dependen de centrales nucleares de diseño soviético/ruso. La producción localizada en Alemania busca ofrecer una fuente europea de suministro para estos reactores y reducir gradualmente la dependencia directa de la infraestructura rusa.
Dado el contexto geopolítico por la guerra en Ucrania, el proyecto generó preocupación por posibles riesgos de espionaje o sabotaje.
Acceso estrictamente limitado y controlado de personal técnico ruso a las instalaciones de Lingen.
Verificación independiente de los equipos y del software suministrado desde Rusia, exigiendo un aislamiento total de los sistemas digitales respecto a la red principal de la planta. Control de calidad separado sobre las materias primas y componentes importados.
El Gobierno alemán aclaró que la autorización es vinculante bajo las condiciones actuales, pero que las autoridades se reservan la facultad de revisarla o revocarla si surgen nuevos riesgos para la seguridad nacional o si la UE decide imponer sanciones específicas al sector nuclear ruso.












