POR: REDACCIÓN
La postura de la administración de Donald Trump frente al flujo migratorio y de visitantes para el Mundial de Fútbol 2026 refleja un delicado equilibrio entre su política de seguridad nacional y los compromisos logísticos adquiridos con la FIFA.
La frase «queremos que entren las personas adecuadas» engloba la estrategia que ha implementado su gobierno, la cual combina un endurecimiento de los controles fronterizos con facilidades exclusivas para los aficionados legítimos.
Para evitar un colapso en los consulados y garantizar el éxito del torneo (que EE.UU. coorganiza junto a México y Canadá), el Departamento de Estado puso en marcha el Sistema de Programación de Citas Prioritarias de la FIFA.
Los aficionados extranjeros que tengan entradas confirmadas y estén registrados en el FIFA Pass pueden acceder a entrevistas de visado aceleradas.
Se desplegaron cientos de funcionarios adicionales en las embajadas globales para agilizar estos trámites y reducir los tiempos de espera a menos de 60 días en la mayoría de los países.
A medida que se acerca la inauguración del torneo, el gobierno estadounidense ha tenido que matizar algunas restricciones para no ahuyentar el turismo masivo:
Inicialmente se consideró exigir un depósito de hasta 15 mil dólares a viajeros de ciertos países (reembolsable al salir) como garantía de que no se quedarían ilegalmente. La administración Trump decidió suspender este requisito para quienes demuestren tener boletos válidos para los partidos.
Nick Adams, enviado especial para el Turismo de la administración, aclaró que la propuesta de revisar los perfiles de redes sociales de los turistas antes de ingresar al país no se aplicará para el Mundial.
El concepto de «personas adecuadas» también implica filtros estrictos y exclusiones directas:
La política de mano dura migratoria mantiene congeladas las visas de categorías específicas para decenas de naciones. Países cuyas selecciones están clasificadas (como Irán) han enfrentado severas trabiones diplomáticas y retrasos para conseguir los visados de sus cuerpos técnicos y directivos.
Recientemente se emitió una estricta advertencia que prohíbe a los creadores de contenido extranjeros viajar con visa de turista estándar si planean monetizar o trabajar generando videos y contenido desde los estadios, exigiéndoles visados de trabajo específicos.
La estrategia de EE.UU. es abrir canales rápidos y flexibles exclusivamente para el aficionado común que va a consumir y asistir a los estadios, mientras mantiene un fuerte escrutinio migratorio de fondo para evitar que el evento sea utilizado como una ventana de migración irregular.












